Cali puso el foco del mundo en Colombia


La Bienal  Internacional de Danza de Cali se consolida como un referente de la danza en el mundo. Más de 40 mil asistentes a 56 actividades programadas, que se realizaron en 22 espacios de la ciudad; más de 800 artistas, de 39 compañías nacionales e internacionales, así lo ratifican. 
El público disfrutó de Otros mundos, Otras danzas a través de obras de diversos géneros y disciplinas, que responden a la actualidad política, social y cultural de los pueblos, y a un panorama actual de la danza de Colombia y el mundo.   

La Bienal permitió crear puentes de intercambio, diálogo y formación entre bailarines, coreógrafos, directores y gestores, nacionales e internacionales. Así el sector de la danza en Colombia avanza en su fortalecimiento. 

Durante la Bienal, 14 programadores de algunos de los más importantes espacios, festivales y mercados de artes escénicas del mundo, asistieron a las funciones y entraron en diálogo con compañías colombianas, interesados en llevarlas a sus países o en generar redes de intercambio.

La 4ta Bienal Internacional de Danza de Cali ratificó que es el evento más importante de danza en Colombia y único en Latinoamérica por su magnitud, por mostrar diversos géneros, entrar en diálogo con otras disciplinas y abrir espacios de reflexión alrededor de la danza.  

Con una programación, del 28 de octubre al 4 de noviembre, que incluyó funciones, clases maestras, exposiciones, diálogos de danza, residencias artísticas, becas de creación y actividades masivas abiertas al público en general, la Bienal ofreció 8 días de danza y movimiento en Cali.  

En su cuarta edición, la Bienal programó a 11 compañías internacionales, de las cuáles 9 vinieron por primera vez a Colombia, y a 28 nacionales, provenientes de diferentes regiones del país. La programación incluyó a artistas de Canadá, Senegal, Chile, Brasil, España, Francia, Serbia, Japón y Colombia. 

El programa puso en diálogo expresiones como las artes visuales, la danza urbana, afro contemporánea y el folclor, con el teatro, la fotografía y el video, logrando conectar universos que normalmente no se encuentran en la misma escena y abriendo al público la posibilidad de encontrar nuevas miradas sobre el movimiento.

La apertura estuvo a cargo de 15 bailarines de El Ballet del Teatro Nacional de Belgrado, de Serbia, y al siguiente día, en un evento gratuito y multitudinario, se presentaron las 6 compañías, seleccionadas por convocatoria, ganadoras del concurso previo a la Bienal ‘En Cali se baila así’, que mostraron lo mejor del talento caleño en las categorías de salsa, urbana y folclor. 

La cuota internacional también la conformó las compañías Accrorap (Francia), Kaori Ito, (Japón) y Marie Chouinard, (Canadá). Así mismo, se inició un Focus Lat, un nuevo componente de la Bienal que mostrará un panorama de la danza contemporánea en Latinoamérica. En esta edición participaron cuatro compañías de Chile y Brasil: Ricardo Curaqueo y el Ballet Nacional Chileno, (Chile) y la Compañía de Danza del Teatro Castro Alves y Focus Danza, (Brasil). 

La participación colombiana la conformó 28 compañías provenientes de diversas regiones del país. Medellín, fue el foco nacional de este año, con una delegación que mostró un panorama de la danza actual de la capital antioqueña.

Dos residencias artísticas se realizaron en esta edición. El francés Olivier Dubois convocó a 40 hombres caleños, entre 18 y 60 años, para hacer parte del elenco de su obra ‘Memorias de un señor’, luego de 5 días de trabajo intenso, previo a la función. La coreógrafa franco senegalesa Germaine Acogny, considerada como la pionera de la danza afro contemporánea, fue invitada por la Bienal a realizar, durante 10 días, una residencia artística en Nuquí, (Chocó), con el colectivo Jóvenes Creadores del Chocó. Una residencia que fue posible gracias al Ministerio de Cultura, la Fundación Más arte y Más acción, a la Embajada de Francia en Colombia y al Instituto Francés. El resultado de esta residencia se vio durante la Bienal, mostrando el intercambio entre dos continentes y dos generaciones, con un mismo origen, la danza afro. Además, la maestra Acogny decidió becar a 4 de estos jóvenes para que hagan parte de su Ecole du Sable, en Senegal, y varios programadores internacionales también se interesaron en esta compañía.    

“El balance es muy positivo y tuvimos una gran acogida del público, escenarios donde hubo filas de personas que querían poder acceder y los aforos de los espacios estaban desbordados, como el caso de Germain Acogny con los Jóvenes Creadores del Chocó o las presentaciones de Cuerpo de Indias, en el Teatrino del museo La Tertulia. Las actividades alrededor de las funciones contribuyen al fortalecimiento del sector de la danza en el país.  La programación académica y los espacios de reflexión en torno a la danza son para nosotros actividades de relevancia, pues nos ayudan a construir un relato de la danza hecha en Colombia”, anotó Isabel Cristina Restrepo, Gerente de la Bienal y Directora Ejecutiva de Proartes, entidad organizadora de la Bienal, que además contó con el apoyo del Ministerio de Cultura y la Alcaldía de Cali, a través de su Secretaria de Cultura, y la empresa privada. 

En cada edición, la Bienal entrega dos Becas de creación a una compañía de larga trayectoria y otra emergente. Este año las compañías Danza Concierto (Medellín), y Periferia, (Cartagena), fueron las ganadoras. 

La 4ta Bienal Internacional de Danza de Cali también ofreció una nutrida agenda académica, lanzamientos de publicaciones, exposiciones, clases maestras y actividades para todos los públicos. Los artistas locales tuvieron espacios de formación en 10 clases maestras con los directores y coreógrafos internacionales. 

“Cali es una ciudad que baila; un territorio que reconoce la gran programación que trae la Bienal y esos espacios de formación que brindamos a bailarines nacionales para darles la oportunidad de estar con coreógrafos nacionales e internacionales. Desde la Bienal construimos relatos y diálogos sinceros entre nuestro hecho creativo y otras danzas del mundo. Desde 2015 trabajamos a través de PALCO con programadores internacionales que nos permiten visibilizar los procesos de danza del país y ya nos han manifestado interés en llevar compañías colombianas”, aseguró Juan Pablo López, director artístico de la Bienal.

“La 5ta Bienal Internacional de Danza de Cali ya está en mente y estamos trabajando la programación del 2021 donde seguiremos con el enfoque latinoamericano, ya que es un compromiso de la Bienal visibilizar la danza de nuestra región, y probablemente otro foco internacional importante estará en la danza africana, para conectarnos con la diáspora africana en el mundo“, concluyó Juan Pablo López.

Las fotógrafas caleñas Sylvia Patiño Spitzer y Carolina Navas expusieron en Casa Proartes. ‘Detrás de la imagen’ mostró algo de lo que sucedió durante la creación de la imagen de la 4ta Bienal, entre la fotógrafa Patiño y Duván Arizala, imagen oficial de esta edición. La segunda exposición fue de la fotógrafa caleña Carolina Navas titulada ‘Nos Miran’, una serie de retratos del contexto cotidiano de los integrantes del grupo Pacific Dance, (Tumaco). También, se vio una muestra que reúne en vídeo los momentos más representativos de la trayectoria de la gran figura de la danza mundial Merce Cunningham, una conmemoración del centenario del nacimiento de este coreógrafo norteamericano que hizo la red Iberoamericana de danza REDIV, en asocio con la Merce Cunninghan Trust Foundation. La muestra fue posible gracias a la colaboración con SurReal Berlín. Y se programó un espacio a la video danza en el marco del Focus Lat, con una selección especial del Festival de Cine de Danza Bestias Danzantes de Chile, en asocio con la Alianza Francesa de Cali.

Lanzamientos de publicaciones, investigaciones y plataformas abrieron la reflexión académica sobre la danza de Colombia y el mundo. La programación se complementó con clases gratuitas de yoga, danza urbana y salsa, en los principales espacios al aire libre de Cali.

Como en cada edición, durante el año previo a la Bienal, un equipo de curadores, que para esta edición estuvo conformado por Sylvia Ospina, directora de artes de British Council Colombia; Miguel González, crítico y curador de arte; y Juan Pablo López, director artístico de la Bienal, visitaron los más importantes festivales, internacionales y nacionales, para traer lo mejor del mundo y de Colombia a Cali; con una línea curatorial, proyectada a 10 años, que abarca Ritualidades, Afro contemporaneidad, Territorio y experimentación, y Tradición y contemporaneidad.

Por primera vez la Bienal tuvo su Noche de Cabaret, se realizó en uno de los lugares más icónicos de la salsa en la ciudad como es ‘El Mulato Cabaret’ y fue un mano a mano entre Swing Latino (Cali) y  A Puro Tango y El Balcón de los Artistas (Medellín). Una noche de rumba, tango y cabaret que propuso otras maneras de vivir la danza en la ciudad. Además, los asistentes pudieron disfrutar de las tradicionales fiestas caleñas llamadas Aguae’ lulo. 

Desde su creación, la Bienal ha logrado reunir a más de 3.750 bailarines provenientes de diferentes partes del mundo, en 205 actividades y presentaciones distribuidas en más de 20 espacios de la ciudad, abiertos y cerrados, en una programación accesible para toda la ciudadanía que ha convocado en sus cuatro ediciones a más de 160.000 asistentes.

PALCO, la plataforma de las artes escénicas en la Bienal

Durante la 4ta Bienal Internacional de Danza de Cali estuvieron presentes 14 programadores de festivales, bienales y espacios culturales de artes escénicas, provenientes de España, Chile, Perú, Francia, Estados Unidos, Egipto, Suiza, Uruguay y Costa Rica, en el marco de PALCO, una plataforma del Ministerio de Cultura que propicia el diálogo entre lo internacional y lo nacional para que se establezcan nuevas conexiones, y que promueve la circulación del talento nacional en el mundo; un modelo de circulación  inspirado en plataformas similares de Suiza, Alemania y Nueva York. 

“Estoy absolutamente impresionado de la dimensión que está cogiendo la Bienal Internacional de Danza de Cali y el gran entramado reflexivo que se genera sobre la danza. Hay pocas bienales en el mundo con esa profundidad. Me interesa mucho como programador las propuestas de la danza hechas en Colombia, en especial me ha gustado mucho la Compañía Colombiana de Danza Contemporánea Incolballet, de un gran nivel técnico y un relato y puesta en escena muy impactantes, así como los Jóvenes Creadores del Chocó que espero llevar a Mapas (Mercado de Artes Performáticas del Atlántico Sur) y buscar un espacio en las programaciones de los principales teatros y festivales en España” afirmó José Luis Rivero, director del Auditorio de Tenerife (España) y de Mapas – Mercado de artes performáticas del Atlántico Sur – .

Testimonios sobre la 4ta Bienal Internacional de Danza de Cali

Ángela Beltrán, Coordinadora de Danza del Ministerio de Cultura.
Lo fundamental que ocurre en la Bienal es que pone en contacto las compañías nacionales, que permite reconocer los diferentes lenguajes y la posibilidad de generar intercambios. El poder realizar Palco nos permite también tener una claridad de cómo va la formación y la creación a nivel nacional. Los programadores se acercan a las obras no solo por el interés de programar las compañías, sino de identificar el nivel de los bailarines colombianos. La Bienal también abre oportunidades a nuestros artistas en el campo laboral desde la perspectiva de la interpretación, buscando reconocer las posibilidades de instituciones internacionales que brindan soporte a los procesos de Colombia y que pueden permitir a las compañías nacionales estar presentes en los más importantes escenarios internacionales. El público de Cali reconoce el trabajo de las compañías nacionales y estamos muy contentos de la asistencia a las funciones.

Carol Prieur, bailarina de la Compañía Marie Chouinard
Luego de ver el show de la artista japonesa Kaori Ito, hablaba con otros integrantes de mi compañía sobre la forma en que el público puede recibir energías tan distintas a las que se viven en Colombia. Este proceso de apertura y ver cómo la gente de Cali conecta con otras realidades nos sorprendió mucho. Es interesante constatar que el arte puede englobar la diversidad, esto es parte de la vida y del universo: es algo espiritual.

Juan Viveros, bailarín de la Compañía Colombiana de Danza Contemporánea
Para nosotros es una oportunidad poder girar y visibilizar nuestro trabajo, que es el fruto de un gran esfuerzo. Agradecemos a la Bienal por construir puentes entre la creación en Colombia y mostrar al mundo la danza hecha en nuestro país. Es una nueva puerta que se nos abre, y estamos muy felices por ello.

Millaray Vásquez, turista chilena
La gente en Cali me ha parecido maravillosa, y me ha sorprendido la dimensión de la Bienal y la gran cantidad de compañías. Me gustó mucho el Ballet del Teatro Castro Alves por la puesta en escena, la Compañía Marie Chouinard y su propuesta de El Jardín de las Delicias y las presentaciones de folclor colombiano que pude ver en el Teatro al Aire Libre.

Ricardo Curaqueo, coreógrafo chileno
Nuestra presencia en Cali ha sido muy especial. Para mí la danza es una forma de conectar con nuestro propio cuerpo desde el pueblo Mapuche y construir así un relato escénico que nos conecta con otros pueblos. Ese es, para mi, el más bello resultado y la más bonita consecuencia de haber sido invitados a tan prestigioso espacio de reflexión sobre la danza.

Andrés Hoyos, periodista cultura El Tiempo
La Bienal consiguió mantener el dialogo entre el movimiento y el mensaje, propiciando, sin quedarse en el terreno fácil, discusiones profundas alrededor de realidades conectadas con temas como la identidad, la vida cotidiana, los conflictos sociales y la estética misma.  Todo, en una serie de propuestas que dejaron en claro compromisos que sobrepasaron el quehacer en el escenario. El intercambio de experiencias y la sensación de un público cada vez más cercano a las obras, dan cuenta de una evolución interesante de este encuentro que se sintió equilibrado en su objetivo artístico, como espectáculo y en esa intención de darle nuevos pasos y contextos a la danza.