El currulao, sus pasos, sus ritmos y los saberes que lo mantienen vivo fueron los protagonistas indiscutibles de dos vibrantes jornadas de formación en el Centro de Danza y Coreografía del Valle del Cauca La Licorera.
Los pasados 4 y 5 de agosto, caleños y visitantes se encontraron alrededor de este ritmo patrimonial para aprender desde el movimiento y acercarse a las tradiciones del Pacífico colombiano. La Cátedra del Currulao, orientada por el Grupo de Música y Danzas Carmen López Mosquera, se realizó como la antesala perfecta para la celebración de los 30 años del Festival de Música del Pacífico Petronio Álvarez, que comienza este 9 de agosto.
Este espacio de inmersión cultural hizo parte de la programación de la PreBienal 2026, marcando un paso firme en nuestro camino hacia la 8.ª Bienal Internacional de Danza de Cali.
Una asistencia masiva que desbordó las expectativas
El éxito de la convocatoria sorprendió hasta a sus propios organizadores. El maestro Emerson Castañeda, director del grupo de música y danza Carmen López Mosquera, destacó la inmensa acogida del espacio: «La experiencia fue muy gratificante, muy sorpresiva, digamos, me han dicho ‘es un taller más o menos para 25, 30 personas’, cuando yo llego y veo esta cantidad de público ¡wow! […] De verdad que ha fluido, la actitud de la gente, esa energía tan bella que han traído de verdad que lo mete a uno en el cuento».
Además, el maestro reflexionó sobre el significado profundo que tiene la danza como vehículo de memoria para la región: «La danza es una de las artes más importantes porque el instrumento es nuestro cuerpo, y el cuerpo trae una historia, trae unas trayectorias y en el marco de la Bienal es importante que esas historias sean contadas y sean incorporadas». Destacó también que estos ritmos del Pacífico colombiano cuentan «con una historia ancestral que la tenemos en todo nuestro cuerpo y en todo nuestro ser».
Un espacio para todos: desde curiosos hasta expertos
Para los asistentes, la Cátedra del Currulao fue una experiencia transformadora. J. Camilo Arango, uno de los participantes, resaltó la oportunidad de reconectar con la tradición de una manera amplia: «Es una gran experiencia, me ha parecido que es muy chévere ya que es muy bacano repasar estos ritmos del Pacífico, no solamente el currulao sino también del bambuco viejo».
El taller demostró que no es necesario ser un bailarín profesional para vivir la cultura. Así lo expresó Ingrid Guerrero, asistente al evento, quien motivó a más personas a sumarse: «La invitación es que vengan, eh aunque tú digas ‘no, pero yo casi no sé bailar’, no importa, primero porque en estos talleres, si son parte teóricos, pues vas a aprender ciertas cosas que no conocías, te vas a divertir, vas a sentir que ya hiciste ejercicio… siento que son espacios muy importantes para la cultura acá en el departamento y en la ciudad de Cali».
Incluso para quienes ya dedican su vida al movimiento, la cátedra ofreció nuevos aprendizajes. Angie Trujillo, quien llegó al taller a través de las redes sociales, destacó el valor pedagógico: «Me motiva porque estoy en el ámbito de la danza, entonces cada espacio es un aprendizaje. No pues nada, animarse, venir, inscribirse y participar».
Con el corazón latiendo al ritmo de la marimba y los pasos afianzados en la historia de nuestro Pacífico, cerramos esta exitosa cátedra, preparándonos para celebrar los 30 años del Petronio Álvarez y continuar vibrando en nuestro recorrido hacia la 8.ª Bienal Internacional de Danza de Cali.



