«Parao en la raya»: Así se vivió la residencia que transformó la champeta en una biblioteca corporal en Cali

Parao en la raya

En camino a la 8.ª Bienal Internacional de Danza de Cali, el Centro de Danza la Licorera se convirtió en el epicentro de tres días de exploración, movimiento y creación. La residencia artística demostró que la champeta es mucho más que un ritmo: es memoria, identidad y territorio.

Una residencia artística también se construye con la energía del grupo. Con preguntas, con ensayos, con juegos, con escucha y con el deseo latente de crear junto a otros. Así transcurrieron las exitosas jornadas de «Parao en la raya: territorios inesperados de la champeta», un espacio dirigido por el maestro Alberto Barrios (@alberto_quartier) que reunió en Cali a artistas de distintas trayectorias.

Durante tres días, la champeta fue el punto de partida para investigar, compartir y descubrir nuevas miradas sobre el cuerpo y el territorio. Estas jornadas evidenciaron que la creación nace del encuentro y del intercambio de saberes, convirtiéndose para algunos en la oportunidad de comprender un lenguaje que antes parecía lejano, y para otros, en un reencuentro con las raíces y la riqueza cultural de Colombia.

Parao en la raya¿Cómo se vive una residencia dedicada a la champeta?

Quienes participaron en «Parao en la raya» lo cuentan desde su propia transformación. Todos coinciden en algo: es una experiencia que cambia la manera de sentir, pensar y habitar la danza.

Ana María Morales García, una de las asistentes, destacó la conexión innegable que se gestó en el espacio: «Fueron tres días maravillosos con muchísima energía… pudimos enriquecernos muchísimo con los conocimientos del maestro Alberto, con el gesto, con la participación de todo el grupo, todos súper unidos».

Por su parte, Marco Murillo relató cómo la experiencia derribó sus nociones previas sobre el género: «No sabía justamente que iba a ser más que netamente bailar. Era entrar realmente en todo el contexto de la champeta… es toda una cultura, tiene muchísima profundidad».

Ese cruce de estilos y géneros es lo que Magali Reyes definió poéticamente como un regalo para la ciudad: «Es una biblioteca corporal que a cualquiera le puede servir. No importa si no es bailarín o si no se practica, simplemente por la vida en movimiento».

El balance: Semillas para la escena creadora

¿Qué dejó «Parao en la raya» en Cali? El maestro Alberto Barrios hace un balance profundo de esta residencia, destacando que cada proceso creativo abre nuevas posibilidades para la escena.

«Hay unas sensaciones de los participantes muy profundas», reflexiona el maestro Barrios. «Nosotros no sabemos hasta qué punto estos proyectos pueden impactar a otras personas y se vuelven multiplicadores… Se abren respuestas inspiradoras que les ayuda también de alguna manera a alimentar su trabajo diario, con sus estudiantes, y con todos sus procesos de investigación y creación».

 

Durante tres días, la champeta fue el punto de partida para investigar, compartir y descubrir nuevas miradas sobre el cuerpo y el territorio. Estas jornadas evidenciaron que la creación nace del encuentro y del intercambio de saberes, convirtiéndose para algunos en la oportunidad de comprender un lenguaje que antes parecía lejano, y para otros, en un reencuentro con las raíces y la riqueza cultural de Colombia.

Una vez más, el Centro de Danza y Coreografía La Licorera demuestra ser un refugio magnífico para la comunidad, albergando iniciativas que reafirman que la champeta es una fuente inagotable de creación.

Parao en la raya
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